Sala de Psicomotricidad  
Happy Parc representa una extraordinaria sala de psicomotricidad con unas dimensiones, un ambiente, un confort y unos elementos de juego que la mayoría de escuelas no pueden proporcionar a sus alumnos.

Los colores vivos, la música, las dimensiones de los juegos y las alturas crean un gran entusiasmo en los niños desde la llegada al recinto. El confort proporcionado por el aire acondicionado y el ir descalzos y sin ropa de abrigo se suma a la sensación de seguridad que desprenden las instalaciones totalmente acolchadas y protegidas.

El conjunto produce en los jóvenes la excitante sensación del riesgo calculado, de las emociones fuertes pero bajo control, sin peligro.

El placer sensorio-motor

Los diferentes elementos de Happy Parc como rulos gigantes, toboganes en espiral, columpios, piscinas de bolas, castillos hinchables, lianas, laberintos, escaleras especiales, torres de eslingas, torre zig-zag, barras deslizantes, etc. están dispuestos en forma de circuitos circulares. Al mismo tiempo cada elemento es accesible individualmente para permitir que cada niño escoja su juego y establezca el nivel de dificultad que quiere superar.

Así Happy Parc reúne las condiciones necesarias para proporcionar a los niños el máximo placer sensorio-motor. Los chillidos, las expresiones faciales, los gestos y toda la actividad de los visitantes demuestran su exultante plenitud de placer.

Los vínculos psicológicos entre adultos y niños

Al lado de los niños, los otros protagonistas de Happy Parc son los padres. Nuestras instalaciones están diseñadas para que el contacto visual entre adultos y niños no se rompa. De vez en cuando, los niños buscan con la mirada o directamente a sus cuidadores para que admiren las proezas que han realizado, ya sea saltando, grimpando o tirandose; y los adultos podran devolverles signos de aprobación. Este tipo de contacto refuerza la autoestima, la confianza del niño consigo mismo y los vínculos entre los niños y los adultos.

El placer límite de los niños

En conjunto las instalaciones de Happy Parc estan pensadas para que los niños y niñas de manera natural, siguiendo sus propios impulsos, alcancen el momento mágico que uno de los teóricos de la psicomotricidad ha resumido de la siguiente manera:

"es el momento en el que niño vive sus posibilidades límite de adaptación a la altura, a la distancia, a la rapidez, a la postura o al equilibrio, es el momento vértigo en el que las referencias visuales desaparecen, en el que el niño pierde la representación del mundo exterior, pero también es el momento del riesgo máximo, de la proeza nunca realizada".

   
Bases teóricas de la psicomotricidad

En los años 60 se desarrolló los fundamentos teóricos y las técnicas de la psicomotricidad aplicadas a la educación. Las aportaciones de grandes autores como Wallon, Piaget y en ciertos aspectos Freud profundizaron en el conocimiento de la maduración psicológica infantil. Así se puso de manifiesto que la coordinación entre los sentidos y el aparato motor (músculo) mediante la actividad neurológica, constituía el aspecto esencial del crecimiento del niño. De la misma forma se formaban las categorías básicas del espacio y del tiempo.

En la década de los 70 estas aportaciones teóricas se tradujeron en prácticas educativas. La escuela, por tradición, se ha centrado en los aspectos intelectuales de la maduración infantil: leer, escribir, calcular y los conocimientos en general. Se consideraba que los aspectos motrices de la evolución infantil eran proporcionados por la familia o por el entorno.

El medio rural, por sus características físicas, permite el desarrollo de las capacidades psicomotrices de los niños. Los juegos en la calle, el trepar por los árboles, el saltar por las rocas, el recorrer los bosques o el deslizarse por los pajares proporciona a los niños movimientos de balanceo, giros y caídas que el aprendizaje del contol de su propio cuerpo exige.

Por el contrario, el medio urbano no proporciona esta expansión motora a los niños. Las ciudades actuales estan pensadas para los adultos sanos; con los coches las calles se han vuelto peligrosas para la población infantil, que tiene que recluirse en el hogar o en la escuela. Aparecen, entonces, disfunciones importantes en ciertos niños menos adaptados al programa escolar, básicamente intelectual.

Por todo ello pedagogos con Aucouturier o Lapierre resaltaron la unilateralidad intelectual de la enseñanza y propusieron el desarrollo integral del niño, que tiene en cuenta las necesidades psicomotrices de los alumnos.

La actividad motriz refuerza, a su vez, el progreso académico de los niños. En 1968 se creó la sociedad francesa de Educación y Reeducación Psicomotriz, inicialmente integrada por profesores de Educación Física. A partir de este momento la psicomotricidad se difundió como práctica pedagógica y también como terapia para ciertos niños com problemas especiales.

La psicomotricidad, técnica educativa

La psicomotricidad supone una inversión de la pedagogía tradicional. Mientras esta intenta inculcar determinados conocimientos, la práctica psicomotriz intenta que el niño manifieste sus impulsos íntimos. Se intenta conocer al niño a partir de su actividad espontánea, la que aparece en los juegos simbólicos.

La técnica de la psicomotricidad se propone descubrir la infraestructura simbólica que tiene toda acción espontánea, y eso permite:

  • La socialización del niño mediante el juego, lo que permite el aprendizaje por imitación.
  • La maduración neurológica mediante el movimiento.
  • Abrir el niño a la comunicación, en especial a sus bases primarias no-verbales: la tensión tónica, el movimiento y el gesto.
  • La creatividad, porqué el niño puede situarse libremente en rols y realidades propias, desarrollando su personalidad.
  • La formación del pensamiento operatorio, en especial los procesos de reversibilidad y los de análisis operatorios.
  • Solucionar trastornos como la hiperactividad, la introversión o la dificultad de expresar los sentimientos.

El juego espontáneo tiene una importancia esencial en la práctica psicomotriz y lo distingue del deporte reglado. Por eso la acción de los educadores durante esta práctica se limita a una preparación previa al juego y a unas reflexiones, a manera de balance al final de la sesión. Se trata de ayudar a los niños y niñas a darse cuenta de lo que van a hacer, de lo que han hecho y a conocer mejor sus reacciones naturales.

La Sala de Psicomotricidad

Como la actividad educativa de la psicomotricidad es esencialmente desregulada y espontánea, el espacio y los materiales en los que se desarrollan los juegos psicomotrices adquieren una gran importancia. Los niños han de vivir emocionalmente el espacio dentro de un marco preciso y adecuado.

Actividades psicomotrices en Happy Parc  
Movimientos de balanceo

Estos movimientos aparecen en los niños desde su nacimiento: las madres acunan sus hijos para que no lloren. A partir de los 5 años los movimientos de los niños son más utilitarios, los niños andan más rápidamente y son capaces de saltar sobre los obstáculos. Hasta los 7-8 años se interesan exclusivamente por su propio ritmo de balanceo. A partir de esta edad son capaces de ajustar su movimiento rítmico a la música.

Los balanceos pueden ser provocados por su propio cuerpo, por una tercera persona o por un objeto. Éstos últimos son los que proporcionan las instalaciones de Happy Parc. Sobresalen los rulos, los toboganes en espiral y los columpios de péndulo. Estos elementos proporcionan una aceleración-desaceleración importante que producen excitación y/o malestar en el sistema de mantenimiento del equilibrio postural.

 

Movimientos giratorios

Los movimientos giratorios y los circulares modifican la percepción del espacio circundante. Estas acciones se pueden realizar en relación a un pivot externo o en relación a una persona u objeto. Implican rotaciones de la cabeza y de circundicción de los brazos. Pueden ser giros en pie alrededor de una persona o de un objeto. O pueden ser contrapesos, carreras o de persecuciones circulares. Entre estos movimientos se incluyen las piruetas, las volteretas y el colgarse cabeza abajo. Las actividades giratorias van acompañadas de aturdimiento, de pérdida-recuperación del equilibrio, etc. Implican acusaciones profundas a nivel visual, de percepción de la fuerza centrífuga, etc. Con estas conductas los niños maduran el aprendizaje de la relación tiempo-espacio, ajustando el cálculo de la rapidez necesaria para mantener el equilibrio o para saltar. Los niños disfrutan con el creciente dominio de si mismos en condiciones cada vez más difíciles. Intenta llegar a los movimientos acrobáticos, controlando emociones primarias como el miedo o el vértigo.

Caídas

Pueden ser involuntarias o voluntarias y van ligadas a juegos o a reacciones emotivas. Se trata de movimientos rápidos y a menudo sorpresivos. Los niños, con la edad, intentan caer cada vez de alturas mayores. La estructura física de Happy Parc favorece las caídas voluntarias. El suelo recubierto de espuma, las piscinas de bolas y la existencia de muchos elementos desde donde lanzarse (escaleras, rampas, toboganes, etc.) facilitan todo tipo de caídas y saltos voluntarios.

Actividades psicomotrices centradas en el exterior

En este grupo se reúnen las carreras, los saltos en profundidad, los equilibrios, el trepar y el reptar. Los saltos de altura y los juegos de equilibrio tienen un crescendo hasta los 7-8 años.

Happy Parc ofrece multitud de pistas que facilitan todas estas actividades. Las dimensiones del espacio incitan a los niños y niñas a correr, saltar, trepar, etc.

De ello se deducen las siguientes consecuencias:

  1. La frecuencia de las acciones de trepar, saltar, caídas, carreras, etc.. encadenando los movimientos en los diferentes circuitos, finalizan en manifestaciones de placer: risas, gritos de alegría, apertura de brazos y frote de manos.
  2. La búsqueda de posturas infrecuentes, acrobáticas para obtener mayor intensidad y emoción.
  3. Carácter repetitivo de los encadenamientos y de las posturas acrobáticas.
  4. La búsqueda de un estado límite.

 

El placer sensorio-motor

Los diferentes elementos de Happy Parc como rulos gigantes, toboganes en espiral, columpios, piscinas de bolas, castillos hinchables, lianas, laberintos, escaleras especiales, torres de eslingas, torre zig-zag, barras deslizantes, etc. están dispuestos en forma de circuitos circulares. Al mismo tiempo cada elemento es accesible individualmente para permitir que cada niño escoja su juego y establezca el nivel de dificultad que quiere superar.

Así Happy Parc reúne las condiciones necesarias para proporcionar a los niños el máximo placer sensorio-motor. Los chillidos, las expresiones faciales, los gestos y toda la actividad de los visitantes demuestran su exultante plenitud de placer.